El edificio del Espai Cultura Fundació 1859, sede de la Escuela Industrial y de Artes y Oficios de Sabadell durante cincuenta años, tiene planta rectangular. Consta de sótano, planta baja y de dos plantas piso, con una cubierta a dos aguas. Una testera es plana y la otra acaba en una alta torre cilíndrica que sobresale en altura de la cubierta del resto del edificio y queda rematada por una cubierta cónica que aloja una amplia escala de trazado helicoidal que comunica el vestíbulo de entrada, situado a la planta baja, con las plantas piso. Las aulas se iluminan a través de grandes ventanales abiertos a la fachada de la calle y están comunicadas por un largo pasillo que corre por el interior de la fachada del jardín. La construcción que alojaba los talleres hace conjunto con el edificio, se sitúa haciendo ángulo con la testera plana, tiene la cubierta de diente de sierra sostenida por vigas compuestas de perfiles metálicos remachados y es iluminada por los laterales de la cubierta.

La composición de la fachada de la calle se resuelve mediante cuerpos de las mismas proporciones, pero con aperturas de trazado diverso, dispuestos de manera alternada y ligeramente entrados respecto de la línea de la fachada. El conjunto se unifica con la torre por una lógica horizontal, realzada por el zócalo de piedra, el ladrillo de la planta baja y el estucado en las plantes piso. Un potente alero que perfila las estructuras en forma de mbuhardilla, formadas por los grandes ventanales de la planta segunda y la vertiente de la cubierta, conforma tres grandes barbacanes triangulares. La composición de la torre resalta la verticalidad, con aperturas largas y estrechas, dispuestas en altura progresiva, que permiten adivinar el trazado de la escala, y otras de dimensión más acusada, dispuestas juntas y a un mismo nivel del único piso de la parte superior, aligeran y proporcionan esbeltez en el cuerpo cilíndrico, el cual, rematado por la cubierta cónica, conforma una singular presencia urbana.

También hay que hacer mención de otros elementos como el arco, la columna y el capitel del vestíbulo de entrada, la amplia escala helicoidal, y el diseño y el trabajo de forja de su barandilla. En el vestíbulo se expone el cuadro L’Onze de Setembre de 1714, de Antoni Estruch (1872-1957), que interpreta el momento en que el consejero en jefe Rafael Casanova caía herido enarbolando la bandera de Santa Eulàlia en defensa del baluarte de Portal Nou.